Decisiones, ésta palabra para mi define lo que es vivir, me atrevería a decir que es una de las cosas que aprendemos al nacer. Empezamos con decisiones pequeñas, básicas hasta tontas a veces me atrevería a decir y a medida que los años pasan se van volviendo cada vez más complejas.
s sorprendente como a veces nos sentimos al momento de tomar una decisión, las indecisiones, las dudas, el temor a hacerlo mal; pero cuando superamos todos esos miedos nos enfrentamos a algo que realmente pesa más que el acto de decidir como tal y son las consecuencias. Si las cosas salen bien, como esperabas no hay problema los problemas realmente vienen cuando te equivocas cuando por más que estuviste seguro las cosas no van bien, no son como esperabas y te toca vivir con las consecuencias.
Resulta que nadie le gusta admitir que se equivocó y mucho menos si esas decisiones contemplan cambios grandes y radicales que no solo te comprometen a ti sino a otros y valientemente te toca poner tu mejor cara vivir con las consecuencias y dar lo mejor de ti porque a nadie le gusta renunciar ni rendirse. Yo creo que a veces estaría mucho mejor decir “Me equivoqué” y no solo admitirlo sino detenerlo para evitar consecuencias mayores.
Mi abuela siempre me decía que uno tiene que pensar con la cabeza, ser racional hacer siempre lo correcto pero; qué sucede si eso que te hace feliz que te llena de vida que te hace sonreír desde el alma no tiene nada de racional o de correcto. Dos opciones simples:
1.- Se racional y toma la decisión que tal vez no te haga feliz pero sea lo correcto tal vez las consecuencias no sean tantas y puedas vivir con ellas, tratando de ser feliz lo mejor que puedas o a medias, o
2.- Simplemente ser feliz, aunque eso implique hacer lo que nadie esperaría de ti.
Este tema me ha robado horas de sueño honestamente porque las personas se la pasan constantemente en la búsqueda de la felicidad la vida plena y todas esas cosas que los hagan sentirse vivos (llámese amor, trabajo, estilo de vida, amigos, etc) pero se preocupan tanto por lo que dirán los demás por lo que debe ser correcto, pero lo que más les preocupa es quedarse solos.
Contradictorio vivir en una sociedad que te impulsa a luchar por tus sueños o por lo que te hace feliz realmente pero que te señala con un dedo si eso que te hace la vida plena no encaja en los estereotipos de lo que está bien visto en la sociedad.
Hoy me desperté con unas ganas locas de mandar al carajo a lo que es correcto a lo que debo y ser feliz pero, lamentablemente no es una decisión que solo depende de mí.