
Caminando diariamente voy escribiendo un libro, con cada paso marco una letra que sumada a muchos pasos forman palabras incluso oraciones, sin darme cuenta en un día escribo una página entera.
Diez mil doscientas veinte páginas tiene mi libro…
Y tus pasos junto a los míos no pueden ser escritos en el mismo, aunque hayan sido los pasos más maravillosos que haya dado en toda mi vida.
Caminar junto a ti me enseño a mejorar cada pisada, a poner los pies con firmeza porque no se camina por terreno inestable, aunque resulte una ironía que tus pasos y los míos caminaban constantemente por el filo de una cornisa.
Debo confesarte que mirarte a los ojos durante nuestro andar era lo que me hacía sentir segura, tan segura que no necesitaba ver mis pies al andar y eso me hizo marcar pisadas con más confianza.
¡Cuantas páginas escribimos juntos!
Pocos conocen nuestro viaje y tengo la certeza de que conocen lo intenso que fue, lo que vivimos y lo que significo haber andado juntos por la vida aprendiendo a caminar de una forma distinta a la que ambos conocíamos, fuimos aprendices de un amor que para mí, fuimos los primeros en escribir sobre él.
Escribimos paso a paso un libro juntos, un pasadizo secreto de nuestros propios libros de vida, el libro más romántico que ha podido existir; y tengo la dicha de poder leer sus páginas cada vez que te extraño…
El libro detrás del libro.